¿Qué se gana al jugar en equipo?

Sin importar que deporte practiques, la actividad física es buena para la mente y el cuerpo. Una de las modalidades del deporte son las actividades en conjunto que agregan otros beneficios a tu vida: facilitan la toma de decisiones, el sentido de responsabilidad, fomentan las habilidades sociales, el compañerismo, entre otros. Sabías que realizar una actividad física y pertenecer a un grupo es una combinación ideal en cualquier etapa de nuestra vida.

Algunos estudios han comprobado la correlación positiva entre actividad física y rendimiento académico. Una investigación de la Universidad de Kansas, Estados Unidos, analizó el rendimiento de alumnos de escuela secundaria para demostrar que 97% de quienes practican un deporte se gradúan, cifra 10% mayor a quienes no realizan ningún deporte. Además, de que los atletas obtuvieron mejores resultados en los exámenes estandarizados a nivel nacional que los no atletas.1

Los deportes en equipo no sólo se limitan a la parte académica, también ayudan al desarrollo emocional. Investigaciones del Instituto Canadiense de Aptitud y Estilo de Vida concluyen que el ejercicio puede conducir a un estado único de relajación en el corto plazo. Periodo en el que se logra mayor concentración y por ende un aumento en la memoria, mayor creatividad, más rápida y eficaz resolución de problemas, además de un mejor estado de ánimo que trascienden al salón de clases y la vida personal, en general. El deporte, en general, y hasta los videojuegos logran maximizar las habilidades de resolución de problemas. Aunque los estudios apuntan a distintos niveles o grados de beneficios, cuando un estudiante se incorpora a un equipo deportivo aumentan sus probabilidades de terminar la universidad y con mejores calificaciones.

Además, los deportes en equipo incentivan la interacción social. Los individuos deben pensar en el bien del grupo, no sólo en el propio. Jugar como parte de una agrupación requiere de práctica, conocimiento y entendimiento entre compañeros, paciencia y persistencia lo cual beneficia tu inteligencia emocional. Es más, el trabajar en equipo te obliga a responsabilizarte de tus actos y de sus consecuencias en tus compañeros, eso es ser responsable. Si el equipo pierde o no resultan los planes aprendes a aceptar el fracaso, manejar la frustración.2

El plantearse desafíos –ganar partidos o torneos– ayuda a ser autodisciplinado y trabajar duro para obtenerlos. Practicar un deporte de equipo nos anima a cooperar y sociabilizar. El ambiente deportivo desarrolla la capacidad de comunicarse, motivar o dirigir a un grupo –ser lider–, aprender a poner las diferencias a un lado y cooperar para lograr el mayor beneficio posible en conjunto. Al mismo tiempo que fomenta la unión y la formación de vínculos más profundos de compañerismo alrededor de una pasión compartida.3

Pese a que es más sencillo unirse a un gimnasio, asistir a clases o salir a correr solo, el deporte en equipo puede aportar mucho más a nuestras vidas, tanto en el aspecto físico como de interacción humana.

La Universidad Pedagógica Nacional, a través de la Dirección de Difusión y Extensión Universitaria, específicamente el Departamento de Cultura Física y Deportes te ofrece una variedad de deportes en conjunto para que elijas el que más se adapte a tus gustos y aptitudes. ¡Te sorprenderán de la variedad de opciones y horarios que tenemos para ti!
¡No pierdas la oportunidad de pertenecer a un equipo y comprobar por ti mismo estos beneficios!

Referencias

1 Singh, A. et al. (enero, 2012). Physical Activity and Performance at School: A Systematic Revier of the Literature Including a Methodological Quality Assessment. Arch Pediatr Adolesc Med, 166 (1), 49-55. DOI: 10.1001/archpediatrics.2011.716

2 Taylor, J. (diciembre, 2010). Sports: The Power of Emotions. Psychology Today. Recuperado el 12 de junio de 2017, de https://www.psychologytoday.com/blog/the-power-prime/201012/sports-the-power-emotions

3 Bartko, W. y Eccles, J. (2003). Adolescent Participation in Structured and Unstructured Activities: A person-oriented analysis. Journal of Youth and Adolescent, 32, 233. DOI: 10.1023/A:1023056425648